lunes, 15 de julio de 2013

Lecciones de vida

―Haxelelt; Asxel en nuestra lengua, era el dios de la transición a la adolescencia. Así cómo varios pueblos y culturas tienen ritos de iniciación a la madurez, los Cúlhuas tenían a Asxel; el dios al que se le entrega la infancia. Ellos hacían varias pruebas donde desde los doce, hasta los 14 años de edad, se ofrecían a este dios como sacrificio. Necesitaban que se juntasen varios púberes debido a la alta tasa de mortalidad en estos ritos. En ellos…
―… Señor Eduardo, ¿de qué me está hablando? ¿Esa cultura existió?
― Profesor, nos dio permiso de dar la clase, y la estoy dando. Yo, no lo interrumpo. Ahora, si me disculpa..
―¡UHHHHH!
―Callados muchachos, callados, está bien señor Eduardo, ¿se cree capaz? Qué gusto, porque ahora su calificación total dependerá de esta exposición.
            ―Bien, sigamos.  Los Cúlhuas eran un pueblo original del Oriente mexicano. Se dedicaban al comercio como principal actividad. Sobre todo a la trata de ranas vampiro o Mecos, como se les conoce en esa región. Estos anfibios de temporada, se dejan caer de los árboles sobre sus presas y succionan toda su sangre. Son como ver un condón usado desinflarse después de la erección.
―Señor…  podría cuidar su lenguaje
―Sí, sí, disculpe. Los Cúlhuas los recolectan de los cadáveres chupados de: ciervos, animales de corral e incluso pequeños osos. Sus huesos son utilizados para joyería artesanal y sus órganos en las ceremonias rituales junto con su piel molida, de la cual preparan brebajes parecidos al Ayahuasca o al té de marihuana.
―¡Ni que fueran tú, pinche grifo!
―Señor Eduardo, es su clase, usted contrólelos.
―¡Cállense lacras! O no llegaremos a la parte interesante. Ehem, como decía.  Los Cúlhuas sobrevivieron al exterminio de la conquista gracias a Don Luis de Velasco, sí,  el virrey de la Nueva España. Él, debido a su gran adicción a los Mecos, hizo del pueblo su “retiro” personal. Aún se guardan recuerdos del virrey, como su casa en esta zona. Incluso los más viejos lugareños relatan una que otra historia de sus aventuras bajo los efectos de varios brebajes. Sus desnudos, sus faltas a la iglesia y, creo que por ahí se menciona una que otra, violaci…
          ―Señor, regrese al tema ahora mismo…
―Ya voy profe, tengo pruebas. El investigador Antonio Velasco, antropólogo condecorado de la UNAM, pero sin relación alguna con el Virrey, por lo que sabemos, menciona en su libro “Mil y Una cosas de México que nadie te quiso contar” a los Culhuas y su tradición.
»Cito: Capítulo tres; de Drogas e invenciones que se fingen de nuestra era: Es a mi entender que no existe pueblo más olvidado, dentro de Latinoamérica, que los Cúlhuas. Estos interesantes pobladores de los estados no costeros cercanos al golfo mexicano, han quedado casi totalmente eliminados de todo registro. Pero ha sido bajo mi benevolente investigación que he decidido rescatarlos de este olvido y volverlos a poner en su lugar digno, como una de las razas que le han dado forma a nuestra historia, drogas  e identidad nacional… Estas son puras tonterías pero, aha, aquí en la página 35... Por ello mismo la primera parte del rito componía en juntar los ingredientes; debían de conseguir por sus medios: de 4 a 5 murlos machos, un par de toloaches y, lo más difícil, los genitales de un jaguar. Se molería todo dentro del cráneo del primero que muriera durante la prueba, fuera por causa natural o por necesidad de un molcajete improvisado. Se les colocaba unos vendajes hasta llegar al lecho del río, ahí, atados de píes y manos, se les abandonaba.
» ... Como ven, no era nada fácil su tarea. Primero se liberaban de maneras muy astutas, usando pequeños cuchillos de obsidiana que escondían dentro del culo, por lo menos, aquellos que no temían a penetrarse a sí mismos. Primera lección de Asxel: la exploración del propio cuerpo.
―Señor, me está diciendo que…
―No profesor, le estaría hablando de una sociedad con una sexualidad más abierta si no me interrumpiera, pero no es así.
―Prosiga entonces, ya no interrumpiré.
―Gracias. Después de preparar la pócima, hallaban un claro y quemaban varias hojas a de palma o yesca, demostrándole al pueblo su ubicación. El resto de la tribu enviaba entonces a todas sus jóvenes, cargadas con flores de sangre. Aquí tengo la definición de flor de sangre: Flor de Sangre: mejor conocida como regalo sudanés, hace referencia al termino tribal que se aplica a un aditamento de defensa femenino. Las mujeres de varias tribus del África, así como de Sudamérica, colocan algún fruto, de preferencia una guayaba o una granada pequeña, con una navaja dentro en su vulva. De esta manera se protegen de la violación.
» Siguiente lección: los jóvenes Cúlhuas debían aprender a abstenerse. Aquellos con la más mínima muestra de una herida, se les rebanaba la garganta, simbolizando el llanto infantil, y eran castrados. No merecían usar los genitales ni en ésta ni en otra vida.
―Pregunta, ¿qué pasaba si nadie sobrevivía?
―Buena pregunta, Carla. Ellos creían que si estaban condenados por la estupidez de sus siguientes generaciones, entonces era mejor no seguir viviendo, ¿alguna otra duda?
―¿Esas eran las únicas pruebas?
―No, cada vez se pone mejor. En la tercera etapa los jóvenes debían elegir a una pareja. La presión los ayudaba a tomar decisiones más prácticas y menos estúpidas, pues pasarían la vida con ella desde ese punto. Los hombres debían de extraer, usando ya fuera la lengua o su cuchillo, la flor de sangre. Ésta prueba hablaba sobre la entrega a la pareja. Si había algún soltero o soltera, éste se volvía el siguiente sacerdote de Asxel, lo que significaba, aparte de ayudar a los preparativos en las ceremonias y dar algo parecido a la educación sexual, ser un alegrador. El equivalente a un servidor sexual. Como dicen: el que no puede enseña.
» Los jóvenes entregaban sus cuchillos a cambio de las flores de sangre y eso formaba su vinculo “matrimonial”. En mi opinión, algo más simbólico que un anillo.  Después venía la última prueba, el corte. Las parejas debían de separarse y adentrarse en la selva, para demostrar que podían vivir juntos. Ellos debían de aguantar hasta encontrar una buena presa; un tapir, un oso selvático o incluso algún coati. El hombre esperaría al lado de la presa después de cortarse la mano. La mujer debía correr a la aldea con su mano como prueba de que habían sobrevivido. Hay teorías de que por esto surge la frase “dar la mano en matrimonio”. El abandonado debía esperar, y para sobrevivir lo único que tendría sería el brebaje preparado durante la primera prueba. Éste, era libre de consumir la droga el tiempo que quisiera para calmar el dolor, pero al final moriría si hacía esto. No era que el brebaje fuera mortal. Aquellos que no consumían la droga comenzaban a gritar de dolor y gracias a esto el resto de la tribu los podía encontrar y rescatar. Los que no podían soportarlo nunca eran hallados.
»Al final todo dependía de aprender del dolor, por eso los Cúlhuas no desarrollaron dependencia a los Mecos, la mejor manera de desarrollar a su sociedad era limpiándola desde sus raíces.
―Señor Eduardo, esa fue una gran historia pero…
―… Pero no he terminado. ¿Quieren saber porque los Cúlhuas casi se extinguen?
―Ya termine, por favor.
―Los españoles creyeron que todos sus ritos sanguinarios y extraña organización social eran un montón de tonterías. Sus restos son varios pueblos olvidados y representaciones dentro de los museos. Al final, nadie entendió a esta cultura.
―Y usted sigue sin entender, está reprobado. Y no vuelva a mi clase con ese tipo de cuentos.
¡UHHHHH!



―¿De nuevo fuera?
―Sí carnal, pero vi tu espectáculo, ¿podrías volver a armar algo así?
―A huevo que sí

―¿Qué tal una presentación en el auditorio?

Por Axl Plmx

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