miércoles, 4 de septiembre de 2013

Evacuación eléctrica

El reto consistía en hacer tres historias, sobre tres parejas que iban al aeropuerto, en la que uno de los miembros -de cada pareja- no llegara a la cita. Una historia debía ser una comedia, otra un malentendido y otra una tragedia.


Evacuación eléctrica

Eduardo entra en el baño, se baja los pantalones, se saca la verga y suelta un chorro de orines amarillos y apestosos en el mingitorio, siente su miembro achicharrarse por un doloroso vaivén y, tras una violenta convulsión, cae al suelo.
Su esposa, gorda como una vaca, camina por la habitación de un lado al otro con una mezcla de ira y preocupación. Eduardo mira a un hombre de traje gris sentado al lado de su camilla y, saliendo de la confusión, comienza a distinguir algunas de las palabras que sueltan aquellas dos personas, entre ellas algo acerca de iniciar un proceso legal, algo relacionado al aeropuerto, la irresponsabilidad de los encargados de la seguridad y de las cámaras que servirán como evidencia. Le pide la hora a su mujer. Son las seis, el vuelo ya despegó y se da cuenta de que su cuñada tendrá que enterrar a su padre con las pocas amistades del difunto, y sin la familia que le queda.

.

Andrés le dice que sí. Carlos, desconfiado sale de la oficina y se comienza a quitar la corbata mientras avanza por el aeropuerto. El hecho de que el huevón de Andrés le haga un favor es algo fuera de lo común. Carlos revisa su reloj y apenas son las seis, a las ocho tiene que ir por Inés y aprovechando que aún tiene tiempo de hacer varias cosas, da media vuelta y se esconde sin ser detectado en su oficina, embutiendo como puede sus amplias y flácidas carnes de guardia de seguridad debajo del escritorio, todo para corroborar que su compañero vaya a quedarse ese par de horas extra en el trabajo cubriendo su último turno antes de salir de viaje.
Andrés separa la vista del monitor de computadora que ha estado observando desde que Carlos salió de la oficina, se quita el uniforme de oficial y alista sus cosas para irse del trabajo. Carlos, que escucha lo que ocurre, sale de su escondite y comienza a discutir con Andrés. La discusión se prolonga varios minutos, tanto que lo único que la detiene es la voz de la radio ordenándole a Carlos que se reporte inmediatamente con su superior. Algo ha ocurrido en el baño de la entrada, lugar donde le toca a él la guardia.

.

No mames, esto no va a funcionarle dice Abraham al Tocayo antes de conectar los cables de la batería de auto a la tubería del baño, el Tocayo le da una señal de que viene patrullando un policía y Abraham se detiene en seco. El Tocayo le da otra señal para que continúe y esta vez si logra conectarlos. Ninguno de los dos está consciente de que, a diferencia de lo que les habían dicho, las cámaras de seguridad del baño ya funcionan de nuevo. Abraham cierra su mochila y emprenden la disimulada fuga del lugar.
Ese chamaco cabrón la volvió a cagar Juan, ya estoy harta –Le dice Andrea a su esposo mientras entra a donde él está preparando las maletas para ir a su pueblo.
¿Ahora qué hizo? –responde él mientras cierra la maleta, anticipando lo que viene.
—Lo tienen detenido en el aeropuerto, en el teléfono dijeron que debemos ir ahora mismo.
Mocoso cagón, esta vez sí me va a conocer –dice Juan, con la cara roja de rabia y poniéndose su cinturón de cuero mientras sale de casa para reprender a su hijo por arruinarle el viaje.

Por Daniel de la Torre


No hay comentarios:

Publicar un comentario