martes, 1 de octubre de 2013

Caldo


El olor a caldo de pescado es tremendo. Me recuerda justo al aroma de aquél que guisaba mi madre cuando era mi cumpleaños. Se siente como si estuviese sazonado con orégano, pero…  debe ser el toque que el azufre le dio al espontaneo guiso. La atmósfera exquisita me hace babear. Estoy muerto de la pena, se suponía que aquí es donde recibiría ovaciones, que esto los pondría de buenas, pero cada vez va peor. Volteo a ver a los tipos, muy seguro de que estaban gozando el placer más exquisito que sus narices habían vivido, justo como yo, pero me encuentro con una expresión dura y reprimida. No están para nada contentos con verme ahora convertido accidentalmente en cheff. Todos los recursos que me han mandado, toda la gran inversión que requiere transportarlos de la Tierra hasta acá, no era para preparar quince mil seiscientos litros de caldo de pescado. Se supone que debía de impresionarlos, enseñarles que yo tenía el control de la situación,que estaba dominando la naturaleza y garantizando habitabilidad para todos. Tengo una responsabilidad: yo estoy a cargo de terraformar.

Dentro de un par de minutos, debe llegar la nave con los tipos de MarsTwo. No recibo visitas desde hace 4 años, justo cuando empecé con la producción. Además no eran personas muy importantes, un par de representantes del representante del jefe. No tenían ni idea de lo que hago aquí ni les interesó informarse. Solamente tomaron fotos, un par de muestras de las plántulas de tomate y se fueron de regreso. Me parece que hicieron un gasto estúpido al traerlos solamente para eso. Pudieron haberse ahorrado millones si hubieran aceptado que les mandara esa información desde aquí. La verdad fue lindo ver un rostro, poder hablar con alguien; bueno, ellos no dijeron mucho, pero con ser escuchado me conformo. Vivo solo. Antes había un chico. Resultaba útil, sí, pero surgieron problemas, hubo un accidente y… no entraré en detalles... Qué bueno que ahora estoy sólo, aunque… incluso una mala compañía puede llegar a resultar reconfortante. Ya vienen.
            Esta vez son dos tipos. Idénticos a los de la última vez, muy formales: saco, camisa, corbata, Todo de negro. Ojalá trajeran algo de color. Estoy harto de que todo sea blanco o negro.
           
Buen día. Por favor, suminístrenos una copia del informe de actividades más reciente y dirijámonos directamente hacia las zonas de producción biológica.
            Esta gente nunca se preocupa de mí, estoy seguro de que para ellos soy desechable. Si algo me sucediera, mandarían a otro. No soy una persona, nada más soy otro objeto en este lugar.
           
No voy a entregarles ningún informe. Si quieren saber sobre algo, me lo preguntarán. La verdad es que ha habido algunos problemas y les tengo un par de buenas noticias y otras un poco malas. Pero no les daré nada, ningún archivo. Si querían eso no se hubieran molestado en venir. Pudieron habérmelos pedido y yo los habría enviado y así nadie perdía su tiempo en estas tonterías. ¿Entienden?
            No dicen nada y no entiendo si al menos me están dirigiendo la mirada. Los lentes negros que traen, reflejan todo y la luz fría y blanca de la habitación no ayuda. Nada más puedo ver mi reflejo.
           
Ehm… Síganme, por aquí.
            Abordamos el vehículo, algo parecido a los carritos de golf que salen en las películas. Les dedico mi tiempo libre… a las películas. Veo muchas. Cuando termino el trabajo, me dedico a escoger de entre las que estos tipos se encargaron de darme. Es una colección decente, tengo acceso a todas las que se han hecho desde el 2023, Un siglo de cine, entero para mí. En cuanto se vayan, me iré directo a ver un par…
Siguen sin decir una palabra, creo que se molestaron.
            Llegamos al invernadero, mi invernadero. Ahí me dedico a producir organismos vivos para el consumo. Estoy en un proyecto en donde busco producir animales y vegetales que nos permitan dejar de importar alimentos de la tierra. Pretendo crecer organismos propiamente marcianos, lograr un mañana verde. Llevo ya… unos diez años en la estación y hoy más que nunca odio este sector.
           
Miren, este es el problema. Aquí es donde se desarrollan los organismos vegetales. Les voy a pedir que se paren aquí, por favor. Este tapete es un esterilizador, aunque la verdad ya no le veo mucho caso… Ahora sí, entremos. Miren, aquí teníamos una enorme producción. Tan solo hace una semana esto era verde, se los juro. El invernadero llevaba ya un año lleno: tomates, zanahorias, cebollas, calabazas, lechugas y papas. Incluso me preocupaba qué iba a hacer con tanta comida. La verdad la mayoría se iba al incinerador, yo no podía comer tanto, pero aun así estaba perfecto. Ya un año de éxit…
           
¿Y por qué se ve así? —dice uno de ellos mientras lanza una despectiva mirada sobre los restos de lo que había sido el más verde espacio de marte, el cual ahora está poblado únicamente por enredaderas color café, tallos rígidos y algunos frutos deshidratados. Hay kilos y kilos de basura orgánica sin el mínimo rastro de agua. Puede escucharse su crujir tras cada paso.
            ¿Cómo iba yo a saber de esa tormenta solar? No es mi culpa. El lugar no estaba diseñado para evitar que la alta radiación pasara. Bueno, de hecho la estructura está intacta, nada más las plantas se achicharraron. En lo que llevo aquí hubo una tormenta como ésta, hace como cinco años, pero todavía no teníamos invernadero. Apenas estábamos arreglando detalles técnicos de habitabilidad en la estación.
           
Usted afirmó en su último reporte que encontraríamos una alta producción de los organismos. Está de más mencionarle que este tipo de situaciones son su responsabilidad. Se le ha permitido trabajar sólo a pesar de que en MarsTwo se ha opinado distinto. Me parece que le hemos prestado demasiada atención a sus peticiones y hemos sido muy flexibles.
           
Mira, les dije que había malas noticias pero no todo está perdido, ¿sí? Ahora verán. Vamos hacia el tanque en donde está la población experimental de Oncorhynchusmykiss…
Ni siquiera se molestan en preguntarme qué son, con gusto les hubiera dicho que son truchas. No tienen el mínimo interés en establecer una plática. Los detesto.
            Subimos de nuevo al carrito que parece de golf y avanzamos por un pasillo durante unos quince minutos. Está algo retirado. Es mi logro personal, he logrado que los peces crezcan en un estanque grande, que se encuentra directamente en suelo de Marte. No es como el invernadero, un cuarto aislado de todo. Eso no es marciano. Mis truchas sí. Me encanta ese toque rústico, me recuerda a otra película, esa donde EarlSweatshirt va a Japón a encontrarse con su madre luego de la guerra de Irak, ahí había estanques con carpas que se veían como éstos: lodosos, naturales.
             Nos acercamos a la puerta y ésta se abre. Un delicioso aroma nos abraza.     

¿Qué mató a los peces? No había venido para acá hacía una semana. Estaba ocupado recogiendo un poco del desastre del invernadero e intentando explicar qué había sucedido por allá. No es mi culpa, los aparatos nunca me mostraron cambios en las condiciones ambientales, alguna señal de alerta, y la tormenta no tenía por qué afectar a los peces, no tienen clorofila como mis verduras. Me acerco a la computadora y sigue marcando que todo está en orden, por lo que voy directo al estanque en donde ebulle aquel delicioso y accidental guiso de trucha. Los cables que guían a los sensores están derretidos. ¿Qué cosa pasó aquí? Por este olor a azufre y este tremendo calor que emite el agua, nada más puede haber una explicación: actividad geotérmica. Alguna corriente de lava se encargó de cocinar. Primero mis plantas y ahora sin peces. Este planeta se resiste a recibir a la vida.¡Por qué justo debajo de mi estanque! Hubiera preferido que fuese bajo de mi cama y de una vez me aliviara de tener que hacer este horrendo trabajo. ¡O mejor! La lava debería de brotar ahí donde están parados de aquellos bastardos de traje. Los detesto. Te detesto a ti, maldito Marte.

Por Ruben 

No hay comentarios:

Publicar un comentario