lunes, 13 de enero de 2014

Relato porno para papá



 “Sus dedos se derriten en mi espalda, acarician y se deslizan hacia mis nalgas. En el camino hacen piruetas con los pelos que se encuentran y entre lo suave de sus roces dan pellizcos que yerguen mis nervios. La saliva escurre tan rápido que no puedo jalarla de regreso y azota en el suelo. Ella se da cuenta y se detiene. Agacha su cabeza suavemente hacia el piso mientras para bien el culo, sabe que la veo por el reflejo del espejo empañado. Mientras me mira fijamente, comienza a lamer la baba que derramé. Ya quiero que sea tu semen lo próximo que me meta en la boca… o en el culo, me dice. Esta puta es lo más hermoso que pude haberme encontr…”
—Mamá, me duele la espalda. Tráeme una almohadita y un poco de chocolate.
—Ya deja la computadora de una vez. Llevas todo el día en esa cosa, por eso estás deshecho.
—Tengo que terminar el cuento para papá. Es su regalo de cumpleaños.
—Tu padre estará bien, prefiere que tengas una espalda recta a tener un relato porno escrito por su hijo.
—No voy a acabar con nuestra tradición de darle uno cada año. Le encanta cómo escribo y es lo único que hacemos como padre e hijo ¿ok? Hazme caso y tráeme lo que te pedí.
Yudiel permanece gordo y jorobado sobre la silla. Los pelos le brotan de las orejas como los testículos le escurren de la trusa.
“…ado. Tiene todo lo que siempre quise: buenas tetas (bien paradas, pezones grandes), piernas delicadas y catorce años. Me mama el ano mientras yo le acaricio las cejas con mis talones. Me encanta la manera en que mete esa lengüita suya hasta el fondo. Seguro le dolerá el frenillo luego de haberme pegado tan tremenda mamadería. Mientras escurre en mis interiores solamente puedo pensar en met…”
—Aquí está el chocolatito mi amor —dice mientras se coloca sobre el hombro de su hijo—. A ver, ¿cómo vas? “…yerguen mis nervios”… blablablá… “catorce años”…
—¿Y qué piensas Ma? —pregunta Yudiel con un tono confiado
—Creo que escribes horrendo. “Ya quiero que sea tu semen lo próximo que me meta en la boca… o en el culo”. ¡Qué es esa cosa! Suena a algo que susurraría un puberto en su primera vez —critica Alesa.
—Pues es la idea Ma. Se supone que tienes catorce años aquí, que estás en plena pubertad. No eras todavía la zorrota en que te convertiste unos añitos después —dice Yudiel resentido.
—Ja. Ja. Pues para mí, la pubertad no fue una excusa para hablar como retrasada —dice Alesa.
—¡Pero si tu generación es la que se inventó el escribir “AazZii **~ xD”!
—No voy a discutir contigo. Volviendo al tema, tu texto está muy exagerado y suena bien cursi. Tu papá siempre ha preferido algo más apegado a la realidad, no quiere que le inventes historias, sino acordarse de lo que vivió. Métete a la página esa y viaja a cuando fue nuestra primera vez y se la describes tal cual, sin tanto rosa.
—Es mi regalo. Lo voy a hacer como yo quiera. Además, si quiere realidad pues que se meta a la página y viaje él —dice Yudiel, luego da la velluda espalda a su madre y bebe unos sorbos de chocolate.
—CORRÍGELO. Viaja a ese día. Vas a ver que tu papá se va a venir si le describes lo que hicimos, justo eso y nada más —dice Alesa con la mirada un poco perdida y manda un beso tronado al aire mientras sale del cuarto.
—Corregir, ¡ja!. A mí no me va a venir a decir qué escribir —murmura Yudiel entre dientes.
“erle la verga. Quiero que me tenga dentro. Sí, venirme. Chorros de semen… sí.”
¡No! Qué horrible.
¡Gracias por cortar mi inspiración mamá! —grita Yudiel estirando el cuello hacia la puerta que su madre dejó abierta y se reincorpora en su antianatómica posición.
Un par de clicks y Yudiel se encuentra en la página –repleta de anuncios porno— de viajes en el tiempo. Inicia sesión. Teclea el número confidencial de  la tarjeta de Alesa y está dentro. Antes de iniciar, se asoma para asegurarse de que su madre no esté cerca y, para tomar precauciones, cierra la puerta con seguro.
En el campo de ubicación espaciotemporal teclea:

#12dediciembrede2006”, “#alesayyudielpadre”, “#ciudaddeméxico”, “#12:45pm”, “#MACR900419HVDZBB02”

Y el viaje comienza.
Yudiel aparece entre confeti tornasol en el baño del departamento. Aparece un recuadro con un comercial de Coca~Cola que cierra dando click con su dedo en la equis flotante. Un diálogo con una advertencia de seguridad flota junto a él:

“Tus intervenciones en el pasado no necesariamente cambian drásticamente el (tu) presente (el de antes, no el de ahora; no confundir con el pasado, donde estás ahora [presente actual más no real]). O al menos no de una manera que puedas percibir.”

Cierra el diálogo sin lograr descifrar el mensaje. Abre la cortina de la regadera y ve a su padre cagando. Falló por unos instantes. Desplaza la barra de reproducción unos minutos, haciendo que todo se adelante rápido hasta llegar al momento que buscaba: su madre rejuvenecida, gracias a la tecnología de Intel, apenas comienza a quitarse la blusa.
—Vaya que estabas buena mamá —dice a sus padres que no muestran sorpresa alguna de tener a Yudiel ahí sentado contemplándolos.
Yudiel coloca su computadora sobre sus piernas y comienza a describir.
“Ella toca mi pene con timidez, lo sacude despacio. Se nota que tiene miedo de lastimarme. Te voy a partir el culo, pendeja. Le digo luego de darle una cachetada. Me gustaría verla llorar pero en lugar de eso sonríe.
Alesa y Yudiel padre, comienzan a acomodarse para un anal y Yudiel, hijo, deja de escribir. Las venas de su cuello retumban casi tan fuerte como las de su erección. Lanza la computadora al piso y se abalanza sobre sus padres. Besa apasionadamente a su Yudiel padre, acariciando su barba con una mano. Con la otra se busca la verga mientras juguetea con los pies –aún con zapatos— las tetas de su madre.
Su pene en la boca de Alesa, y el de su papá sumiéndosele en el ano. Mamadas de culo y varios “teamo” sonando jugosos al mismo tiempo”.
La alarma suena. Es hora de volver, terminar de escribir, imprimir el regalo e ir a comer con papá. No hay tiempo para venirse en la cara de mamá. Yudiel los abraza y les da un beso en la frente.
—Feliz cumpleaños papá. Ojalá te guste el regalo al rato que te lo dé — dice Yudiel mientras se pone los pantalones y teclea un final apresurado para su cuento.
“Fue muy rico. Mamá es muy linda y estoy enamorado. Ojalá se embarace de mí hoy.”
Teclea para volver:

#12dediciembrede2039”, “#alesayudielpadreEHIJO”, “#ciudaddeméxico”, “#12:46pm”, “#MACR900419HVDZBB03”

Aparece en su cuarto entre más confeti tornasol.  Pone su computadora en la mesa y rato después las hojas aparecen recién impresas, humeando de frescas.
—Mami, ya estoy listo para irnos. Nada más me visto. Ven a leer mi cuento.
Alesa se acerca a la puerta corriendo.
—No te vistas y no voy a leer tus pendejadas. Tengo ganas de una cogida antes de ir a ver a tu papá, como la de hace rato.
Los dedos de su mamá se derriten en su espalda, acarician y se deslizan hacia sus nalgas. En el camino hacen piruetas con los pelos que se encuentran y entre lo suave de sus roces, dan pellizcos que yerguen sus nervios. La saliva escurre tan rápido que no logra jalarla de regreso y se encharca en el suelo. Ella se da cuenta y se detiene. Agacha su cabeza suavemente hacia el piso mientras para bien el culo, mientras él la ve por el reflejo de la pantalla empañada de la computadora. Mientras lo mira fijamente, comienza a lamer la baba que derramó.

—Ya quiero que sea tu semen lo próximo que me meta en la boca… o en el culo —gime Alesa.

Por: Buhar Dilla

2 comentarios:

  1. El final de está de esas películas que comienzan con una escena clave y de ahí se desenvuelve todo, hasta que lo entiendes el principio =D

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