domingo, 21 de junio de 2015

Película de terror


El jueves Pablo me prestó una película de terror. Vela solo y en la noche, si no, no tienes huevos, me dijo. Le hice caso y ese día esperé a que todos en casa durmieran para verla. Puse un volumen decente en la televisión, para no despertar a mis papás; si se daban cuenta, ya valía todo.
                Empezó la película y era gore asiático; me dio flojera ver que los asesinos se limitaban a decapitar a sus víctimas. Así, sin más. De seguro me quedé dormido porque no recuerdo haber visto el final.
                Al siguiente día, busqué a Pablo en la escuela para devolverle su película. Como no lo encontraba, me acerqué a una bolita de compañeros de su salón y pregunté por él. Todos me voltearon a ver como si mi pregunta fuera indebida. Karla se acercó conmigo y me dijo: ¿No supiste lo que pasó? Me susurró: A Pablo lo decapitaron. Sus papás hoy lo encontraron así, pero yo digo que el lunes ya regresa a clase.
Y efectivamente, el lunes regresó sin cabeza. Aunque ya no me junté con él.
El martes fui yo quien amaneció sin cabeza, qué flojera que mi asesino sólo me decapitara; así, sin más.


Por Andrés Rendón. 

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